PAREJAS Y ENEAGRAMA

Las relaciones de pareja, constituyen un desafío constante para toda persona.  desde niños o niñas, hemos ido construyendo un concepto de pareja, cuya imagen está teñida de ideas que provienen desde distintas fuentes, las parejas que conocemos (especialmente los padres), las ideas que circulan en la familia, en la sociedad, entre los pares, la televisión, etc. Tenemos internalizado un concepto de cómo debe ser nuestra pareja y cómo debemos ser como tales.

Las dificultades en la pareja dependen del tipo de vínculo y la clase de fantasías que se proyectan en el otro de manera mutua, los conflictos son producto del choque de nuestras imégenes con la realidad,  al no recibir de vuelta la imagen que queremos o esperamos, entonces creemos no sentirnos seguros o no ser comprendidos.

Se supone que la pareja es para permanecer unida física y emocionalmente, sin embargo las individualidades, personalidad, proyectos de vida, expectativas y anhelos particulares, muchas veces conspiran contra eso. Por tal razón, los dos que componen una pareja se exponen a dos posibilidades, a saber: Ceder y acumular frustración, sobretodo si es una de las parte es la que acostumbra a ceder más, y que luego tendrá la tendencia a estallar o definitivamente compartir espacios y tiempos que permitan la realización como individuos y al mismo tiempo la integración como pareja.

Ser pareja, pololos, estar casados, unidos por un lazo afectivo, formar una familia, en nuestra sociedad representa una meta y una necesidad, por tal razón las urgencias de cumplir expectativas sociales o familiares, se vuelven mandatos tan potentes para hombres y mujeres, que muchas veces se actúa precipitadamente, confundiendo la necesidad con el amor y estableciendo relaciones sustentadas en fantasías que después de un tiempo son sustituidas por costumbres y muchas veces por decepción.

El miedo a la separación, la pérdida y la interpretación del rompimiento como un fracaso fundamental, el sentimiento de culpa, el amor mezclado con el odio, conducen a la incertidumbre, la soledad, la rigidez, la desconfianza al sufrimiento y la sensación de fracaso.

Ante este escenario, es evidente lo importante que es comprender qué buscamos en el otro y por qué, si esa búsqueda es en verdad auténticamente nuestra o es que necesitamos ver por fin lo que realmente queremos.

En algún lugar de nuestras mentes, están todas las razones que explican nuestros sentimientos, pero muchas veces están ocultas en las sombras, sin embargo en esas sombras pueden esconderse tesoros que podrían hacernos más felices, más plenos y devolvernos las esperanzas en nosotros mismos y en los otros.

Para saber qué y a quién queremos, debemos saber quiénes somos.

El Eneagrama y el trabajo con la Sombra en la vida de las parejas, nos mostrará al comienzo un mundo extraño, pero siempre nos enseñará nuevos territorios, caminos, mapas, que cada uno podrá seguir a su ritmo para lograr verse, explicarse y trasformarse, es una fuente de posibilidades y decisiones honestas que en definitiva pretenden llevar a tener paz con uno mismo y con nuestras relaciones de pareja.

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